21.10.09

Jose vs Risto


Tarde o temprano, tenía que pasar. Mis estudiantes de periodismo han abierto la veda y ya ha caído la primera broma sobre su profesor de redacción —este que escribe—. La imagen circula por la red social Tuenti y ya son unos cuantos los alumnos que ríen con la ocurrencia de uno de los asistentes a las clases. Entre los comentarios, una alumna, entre risas, advierte: "pa un profesor q m cae mas o mnos biien! y m le comparaiis con ese!"
* Risto Mejide es un creativo publicitario popular gracias a sus apariciones en programas de entretenimiento en televisión. Deslenguado, su carácter bronco y provocativo lo han alzado al estrellato de la 'pequeña pantalla'.

30.8.09

En la guerra civil de 1947

Julio Blanco
En la guerra civil de 1947, Julio, con ocho años, vivió una experiencia que le marcó para el resto de su vida. Alertado la víspera, su papá decidió desalojar la casa, en Encarnación, y la familia fue testigo -sin riesgo para su integridad física- de cómo asaltaban, saqueaban y destruían la vivienda un grupo de colorados en colaboración de militares y, de este modo, se veían obligados a trasladarse a Asunción y a empezar la vida casi de cero. Cuando ayer le preguntaba cómo sobrellevaron sus padres las acciones de sus hijos -dos al exilio y uno torturado hasta la muerte sin que se conozca aún donde están sus restos-, Julio me contó que nunca dijeron nada. Sucedieron demasiadas cosas y la familia tuvo que asumir el coste. En 1961, Julio estaba en La Habana y el Che se esforzaba por convencer definitivamente a aquel grupo de futuros guerrileros paraguayos de que la vía era la revolución y que este pequeño gran país del Cono Sur era el elegido para el triunfo porque la militancia del Partido Comunista estaba formada mayoritariamente por campesinos y obreros. La historia se encargaría de desautorizar dramáticamente al mítico médico argentino. El desayuno en La Vienesa durante las últimas seis semanas me ha descubierto la vida de este maestro que, expulsado por el sistema prebendarista colorado, acabó exiliado en Argentina, intentó desde la frontera una revolución armada, entró clandestino a su país cuando la mamá le pidió que lo hiciera algo así como previendo la muerte que le alcanzó en pocos meses, ejerció el periodismo en Buenos Aires, Caracas y Londres, se casó en segundas nupcias con una bella Isabel -todavía- modelo porteña y hoy está otra vez de regreso en su patria-a miles de kilómetros de sus hijos en Londres y Milán y lejos de su apartamento de BsAs- para ser testigo directo y activista de una 'revolución' paraguaya sin armas y con una pesada calma que desespera a tantos en muchos momentos. Mientras el coche se aleja de 'El Lapacho', veo a Julio que -como minutos antes ha ocurrido con Miguelo (con su característico "mba'e la porte, che ra'a") y después sucederá con Lino en el aeropuerto- refleja la tristeza que 'observo' desde hace años en las despedidas. Adiós, Asunción.
Asunción

29.8.09

La Recoleta

Cementerio de la Recoleta
Era otoño de 1994 cuando visité el cementerio de Père-Lachaise, en París. Entonces procuraba evitar el tránsito por estos lugares. Ni me interesaban ni tengo especial simpatía por los muertos, por no decir otra cosa. Sin embargo, Père-Lachaise me descubrió un territorio especial, apasionante incluso, que refleja cómo somos los vivos. Quizá fuera entonces, no lo recuerdo bien, cuando alguien me dijo, lo leí o me lo imaginé —la memoria es un desastre—, que se conoce a los pueblos por la forma en que trata a sus muertos. Por eso acudí al cementerio de La Recoleta, el camposanto de la burguesía asuncena. Cuando acudí hacía frío invernal —paraguayo— y fresco primaveral —europeo—. Sin embargo, me sorprendió la costumbre de mantener los ataudes a la vista en lugar de dejarlos bajo suelo, en la tierra, como es normal en España, un hábito que aquí sólo se respeta en la zona de cementerio internacional. No pude dejar de pensar en el hedor durante las jornadas de intenso calor húmedo que caracterizan a la capital paraguaya. Pero especialmente impactado me dejó el estado en que se encuentra el enterramiento. Por eso volvió a la cabeza esa frase de que se conoce a un pueblo por la forma en que trata a sus muertos. Quiero pensar que no es así, pero…

Bellas Artes

Además de las sorprendentes fachadas y amplios, verdes y acogedores patios privados de las casonas de Asunción, la capital debe ocultar también algunos tesoros artísticos, pero la realidad es que apenas se pueden encontrar. Aseguran que buena parte de las obras históricas han sido robadas por los gobernantes pasados, que alardean de tener en sus mansiones algunas piezas de valor incalculable correspondientes a las épocas precolombinas y a la fase colonización. Algo de verdad debe haber porque el Museo de Bellas Artes se limita a una sola habitación en la que apenas se pueden contemplar una veintena de cuadros.


Independencia

El 15 de mayo de 2011 se cumplirán 200 años de la independencia de Paraguay respecto a España. De camino a la oficina, nos cruzamos casi diariamente con la Casa de la Independencia, el lugar en donde se dice que se fraguó la conspiración que permitió a la burguesía asuncena proclamar su autonomía respecto a la corona española. Como es habitual en mis últimos viajes a América, mis estancias se caracterizan por no llegar a visitar nunca los lugares históricos y maravillas naturales. Así sucedió en Ecuador, en Venezuela y también en Paraguay, en donde nunca llegué a desplazarme a Ciudad del Este, a Itaipú, a Ayolar, Yaciretá o a las fronterizas cataratas de Yguazú. Quizá, para marcar una excepción, entró en la Casa de la Independencia. Pequeña, discreta y modesta. Posiblemente, como la propia independencia de Paraguay.

28.8.09

El corredor de ralis

Lapachos floridos en la Plaza Uruguaya
Mientras los lapachos rosados anuncian la primavera en la plaza Uruguaya de Asunción, Julio me cuenta que nuestro 'anfitrión', don Chacho, es nieto del ex ministro de Relaciones Exteriores Tomás Benjamín Aceval, que jugó un papel clave en el final de la Guerra de la Triple Alianza (1864–1870). El conflicto en el que Brail, Uruguay y Argentina actuaron aliados, destrozó, una vez más, a Paraguay, aunque esta ocasión fue la más grave de su historia: cerca de un millón de muertos, lo que redujo la población a entre 200.000 y 400.000 habitantes en total, casi todos niños y mujeres. Las estadísticas de la época, confusas, no contaban a los indígenas. El busto que recibe a los inquilinos y visitantes en el recibidor retrata a aquel canciller cuyo nombre ha sobrevivido en el tiempo en una pequeña ciudad del chaqueño departamento de Presidente Hayes. Don Chaco arrastra los pies al caminar, pero tiene la voz firme para abroncar —casi cada día— a Juana y al resto de los —pocos— trabajadores de este hotel clandestino que es 'El lapacho'. La fuerza no le falta tampoco para pisar el acelerador de su Alfa Romeo164 TD— rojo, según compruebo mientras me acerca a mi cita con Álvaro en Eligio Ayala. Asegura Julio que don Chacho fue en tiempos corredor de ralis.
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Este jueves, días después de tomar la fotografía de la Plaza Uruguaya, las familias indígenas que ocupaban desde hace meses el lugar han abandonado el campamento de protesta. Se ha ganado una plaza y, confío, ha finalizado una situación inhumana.
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27.8.09

Tortícolis

Fachadas de Asunción
Al regresar al hotel, Jorge alza la vista para sorprendense de nuevo por las "maravillas" de Asunción. Es una ciudad para "mirar hacia arriba". Sólo así es posible descubrir una arquitectura sorprendente, barroca, afrancesada y hasta modernista. Las casas señoriales se observan en todo el 'microcentro' de la capital, salpicadas por casi todas las calles, pero descubrir el tesoro obliga a elevar los ojos y limpiar algunas fachadas golpeadas por la decadencia profunda que ataca a la ciudad.

26.8.09

Sin banderas


Con lo poco aficionado que soy a las banderas, puede sorprender este vídeo. En realidad, es una sucesión de instantáneas, 96 imágenes, tomadas a las tres de la tarde desde la terraza de la cafetería del centro cultural del municipio 'Manzana de la rivera', que se asoma a la fachada del Palacio de López. Mientras tomamos un café, la imagen de la bandera que flamea sobre la sede de la Presidencia me recuerda el artificio del mundo de la política y de las instituciones. El pensamiento surge por las quejas que el área Protocolo plantea ante un diseño publicitario que sitúa la bandera nacional a la derecha de la página. "No es posible que la bandera tenga un lugar secundario. La bandera debe preceder a todo elemento u ocupar el espacio central. Es el protocolo". El comentario se remata con otro que advierte del "error" de que la imagen gráfica refleje que la bandera ondea hacia la izquierda cuando, según la tradición, debe hacerlo a la derecha. Reconozco que me crispa esta estúpido artificio en el que todo queda envuelto en las zonas de poder y, mientras caminamos por la calle Paraguayo Independiente, me pregunto qué hará Protocolo para resolver este viento que se empeña hoy en que, desde este lado del palacio, la bandera nacional ondee —felizmente— a la izquierda.
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Por si alguien tiene el capricho de descargar la música del vídeo, es el tema tradicional 'Pájaro campana'

Palacio de López Palacio de López Palacio de López Palacio de López Palacio de López Palacio de López

16.8.09

Plaza Uruguaya

Indígenas en la Plaza Uruguaya
En la Plaza Uruguaya, en pleno centro de la ciudad de Asunción, decenas de indígenas viven desde hace dos meses bajo carpas de hule negro. Los restos de basura, las aguas sucias y el humo hacen irrespirable el ambiente, pero éste es el escenario en el que juegan y, especialmente, mendigan cada día los niños y niñas de las etnias lengua, avá guaraní o mbyá guaraní. No está claro cuál es el motivo de su protesta. Supuestamente, reclaman el cambio de la persona que dirige el organismo estatal de asuntos indígenas —Indi—, pero resulta difícil pensar que es el motivo por el que han sufrido un intenso frío en semanas pasadas y ahora comienzan a sentir el húmedo calor asunceno. Como siempre, el juego de algunos políticos —en este caso opositores al Gobierno— lo pagan los más débiles. De momento, al menos un bebito de 18 meses se ha dejado la vida en el intento afectado por una tuberculosis y por los días invernales que ha padecido la capital. Los caciques del grupo rechazan que los niños sean trasladados a un refugio y la 'justicia' se lo permite. El frío ya pasó y ahora llegan los calores. No hay salida, mientras regresan los mosquitos del dengue, la gripe A N1H1 sigue extendiéndose y la podredumbre se apodera de todo y no queda rastro de la bella Plaza Uruguaya. [Mi país, de Hugo Ferreira, es la canción adecuada para esta nota]
Indígenas en la Plaza Uruguaya

14.8.09

La noche breve

Cuanto más tarde, más temprano. El miércoles me acosté a las 3.00 y sonó el teléfono a las 7.15. El jueves dormí a la 1.00 sonó a las 7.00. Tras, una grabación que cierra la jornada a las 22.00 y una invitación a un asado —Hugo asiste y nos canta 'La otra orilla' de Frank Delgado—, cierro los ojos a la 1.25. El despertador está puesto a las 5.20 porque a las 6.00 hay reunión. El teniente Vega, que nos deja a cada uno en su lugar de descanso, no tendrá tanta suerte.